BiBo Beach House y Tumbao unen fuerzas para dar forma a Tumbao x BiBo, derivado de la afinidad natural entre dos proyectos profundamente ligados a Tarifa y a una misma manera de entender el disfrute frente al mar. Tras seis temporadas como referente del verano tarifeño, BiBo Beach House inicia una nueva etapa que se suma a la trayectoria de Tumbao, con 19 años de historia en Valdevaqueros.

Lejos de tratarse de un cambio radical, Tumbao x BiBo representa un momento de madurez, y el inicio de una nueva etapa que arrancará el próximo 27 de marzo. Tumbao mantiene intacta su esencia, ahora en una nueva localización, y se une a BiBo para seguir evolucionando sin perder su identidad. Por su lado, BiBo aporta su universo gastronómico y Tumbao su forma de entender la vida junto al mar.

Detrás de Tumbao están David Álvarez y Marcos Carmona, impulsores de un proyecto que siempre ha crecido de manera orgánica, en estrecha relación con Tarifa y su comunidad. Una filosofía basada en vivir el presente, disfrutar del entorno y entender la playa como un espacio de encuentro y libertad, que sigue siendo el corazón del proyecto en esta nueva etapa. 

La propuesta gastronómica mantiene el ADN reconocible de BiBo Beach House, con clásicos como su brioche de rabo de toro o el brioche cojonudo, y ahora, además cuenta con una carta más amplia, accesible y pensada para compartir. Entrantes como guacamole, ensaladilla rusa, croquetas, brioches o langostinos crujientes conviven con pizzas clásicas, Bibo’s Poke Bowls, carnes y pescados a la parrilla, guarniciones, salsas y postres. En esta nueva etapa, la cocina forma parte así de una experiencia más amplia, en la que el entorno, la compañía y el momento son tan importantes como el plato.

La esencia de Tumbao permanece en el ambiente, en la relación con el entorno y en su forma de acoger a quien llega. Un espacio que sigue conectado con la escena local, el talento creativo y el espíritu libre de Tarifa. 

Con esta nueva etapa, tanto Tumbao como Grupo Dani García reafirman su capacidad para leer cada destino y evolucionar sus conceptos desde la coherencia, el respeto por el entorno y una visión contemporánea del disfrute gastronómico y cultural.

Un viaje que empieza al sentarte

Hay restaurantes que no se visitan, se viven. Y qué pedir en BiBo Madrid empieza mucho antes del primer plato, justo cuando te sientas y entiendes que aquí se viene a viajar sin salir de la mesa.

BiBo Madrid es actitud, es mezcla y es descaro. Un lugar donde Andalucía se cruza con Nueva York, Asia aparece sin avisar y el apetito manda sobre cualquier plan previo.

Por eso qué pedir en BiBo Madrid no va solo de elegir platos. Va de dejarse llevar, compartir y disfrutar sin pensar demasiado.

Para abrir boca y romper el hielo

En BiBo todo empieza compartiendo. Los platos llegan al centro, se comentan, se prueban y se repiten sin pedir permiso. El guacamole hecho al momento es casi obligatorio. Mejor aún cuando llega con gamba crujiente o torreznos, porque aquí el contraste siempre suma.

Las croquetas, de jamón o de choco, vuelan. Son cremosas, adictivas y desaparecen antes de que te des cuenta. Las alitas crujientes invitan a mancharse los dedos sin remordimientos.
Y las setas fritas aportan ese equilibrio vegetal que mantiene el ritmo.

Así empieza a entenderse qué pedir en BiBo Madrid. Con hambre, curiosidad y ganas de más.

Los platos que definen el viaje

Hay clásicos que no se saltan. Porque si vienes a BiBo, vienes a probarlos. El brioche de rabo de toro es puro vicio. Jugoso, intenso y pensado para cerrar los ojos en cada bocado.

La ensaladilla rusa entra sola. Reconocible, fresca y perfecta para seguir compartiendo sin bajar el ritmo. El steak tartar con aliño coreano sorprende desde el primer momento. Tiene carácter, equilibrio y ese punto viajero tan BiBo. Y cuando aparece la BibO Burger Bull®, todo se detiene. Potente, sabrosa y absolutamente inolvidable. Aquí queda claro qué pedir en BiBo Madrid. Lo que se recuerda días después.

Brindar también forma parte del plan

En BiBo, los cócteles no acompañan. Protagonizan. Un Margarita bien frío abre el apetito. Un Paloma refresca y alarga la sobremesa sin esfuerzo. Los cócteles de autor juegan con especias, frutas y recuerdos. Algunos son suaves, otros directos y canallas, como el propio BiBo. No hace falta elegir demasiado. Aquí se pide, se prueba y se vuelve a brindar.

El final que nunca se negocia

Cuando crees que no puedes más, llega el postre. Y siempre hay hueco. El dulce en BiBo no cierra, remata. Es un último guiño antes del café y la conversación lenta. Porque qué pedir en BiBo Madrid no va solo de comer. Va de actitud, de viaje y de ganas de repetir.

Hay fechas que despiertan sabores, recuerdos y una energía especial. En Estados Unidos, Acción de Gracias es uno de esos momentos que reúnen a familias, amigos y mesas llenas de tradición. Este año, BiBo Madrid invita a vivir esa celebración desde su mirada más viajera y cosmopolita con un menú especial disponible solo el 27 de noviembre.
Una propuesta que rescata los sabores icónicos de esta festividad americana y los reinterpreta con la técnica y el sello del chef Dani García.

Un viaje por la costa Este en forma de entrantes

Fiel a su esencia global con raíz andaluza, BiBo abre el menú con un trío de entrantes que rinde homenaje a la costa Este de Estados Unidos.
La experiencia comienza con una Ostra Rockefeller elaborada al estilo tradicional, elegante y con ese punto clásico que marca el arranque perfecto. Le sigue una empanada de cangrejo inspirada en Maryland, jugosa y de sabor profundo. Luego, ensalada templada de coles de Bruselas con manzana verde y nueces caramelizadas, que aporta frescor, textura y un guiño otoñal.

Como puente hacia los platos principales, BiBo propone un guiño reconfortante al recetario de Nueva Inglaterra: una sopa cremosa de almejas, llena de matices marinos, suavidad y técnica.

El pavo como protagonista: tradición, sabor y BiBo style

El corazón de cualquier Thanksgiving es el pavo, y en BiBo recibe una interpretación cuidada y llena de matices.
La propuesta combina jugo de asado, salsa de arándanos y PX, junto a un puré de patata tradicionalcornbreadjudías verdes con almendra y zanahorias glaseadas con miel y comino.

Un final cálido y especiado

El broche final llega con un postre que captura la esencia más dulce de esta festividad: una tarta de queso con calabaza acompañada de helado de canela.
Una combinación cálida, especiada y reconfortante que resume la identidad de Thanksgiving mientras mantiene ese toque juguetón y goloso tan característico de BiBo.

Acción de Gracias, vista desde el mundo BiBo

Con este menú especial, BiBo Madrid invita a descubrir una de las celebraciones más emblemáticas de la cultura estadounidense desde una perspectiva global y cercana.
Una propuesta festiva, diseñada para compartir, que combina tradiciones reconocibles con el espíritu creativo y viajero del universo Dani García.


Hay sabores que marcan un recuerdo, y hay lugares donde esos recuerdos se repiten con cada visita. Así es el nuevo menú en BiBo Madrid. Con la llegada del otoño, el restaurante más cosmopolita de Dani García vuelve a sorprendernos con una propuesta renovada. BiBo Madrid renueva su carta sin perder su esencia, y lo hace volviendo a sus orígenes: cocina con alma andaluza, visión global y un espíritu viajero que invita a disfrutar sin etiquetas.

Un viaje al origen con mirada actual

Desde su apertura, BiBo ha sido un punto de encuentro entre tradición e innovación. Este otoño, el restaurante reafirma esa filosofía con una carta que evoluciona sin romper con lo que lo hace especial. BiBo Madrid renueva su carta sin perder su esencia, manteniendo los platos icónicos que han conquistado a sus comensales y sumando nuevas creaciones que refrescan la experiencia.

La propuesta llega con un objetivo claro: reconectar con el espíritu original del restaurante. Platos sabrosos, pensados para compartir, con técnica precisa y una cocina que viaja del sur al mundo sin moverse de Madrid.

Platos que conquistan desde el primer bocado

Entre las novedades, hay propuestas que resumen a la perfección esa fusión entre raíces andaluzas y mirada internacional. El aguachile de quisquillas con zanahoria y mango verde abre el camino de los entrantes fríos con frescura y matices vibrantes. Junto a él, el sashimi de lomo de atún aporta elegancia y técnica en cada lámina.

Los entrantes calientes llegan con el mismo espíritu viajero. Las alitas de pollo crujientes con puré de ajo confitado y jugo de ave son pura comodidad en forma de bocado. La seta maitake frita con alioli de limón y miso rojo sorprende por su equilibrio entre lo crujiente y lo cremoso, mientras que el wonton de cerdo y verduras con salsa de chile y jengibre rinde homenaje a la cocina asiática desde el inconfundible sello BiBo.

Aventura principal: tradición, técnica y sabor

El viaje continúa con los principales, donde la técnica se une al placer más inmediato. El magret de pato asado con col braseada y jugo especiado es un guiño al recetario clásico con el sello contemporáneo de Dani García. El T-Bone de atún a la parrilla con lechuga larga, AOVE y limón demuestra que el mar también tiene su espacio en la parrilla. Y la pasta con mantequilla y caviar se convierte en la muestra definitiva de que la sofisticación puede ser sencilla si está bien ejecutada.

La carta mantiene también los grandes éxitos de siempre en su sección “BiBo Hits”. El brioche de rabo de toro, la ensaladilla rusa con seis huevos de codorniz o el tartar de atún toro con soja, sésamo, yuzu y yema curada siguen ocupando su lugar en el corazón de quienes visitan BiBo.

Un espacio para vivir y compartir

Más allá de la cocina, BiBo Madrid es una experiencia completa. Su interiorismo icónico, coronado por el famoso globo aerostático, y su ambiente cosmopolita crean un espacio que se adapta a cada momento. Ya sea para un almuerzo entre amigos, una cena especial o una velada improvisada, cada visita se convierte en un pequeño viaje gastronómico sin salir de la ciudad.

BiBo Madrid renueva su carta sin perder su esencia y con ello reafirma su lugar como una de las brasseries más representativas del Grupo Dani García. Una cocina sin fronteras, con alma andaluza y carácter internacional, que sigue escribiendo su historia con cada plato.

Un final que deja ganas de volver

En un mundo que cambia constantemente, hay lugares que evolucionan sin olvidar quiénes son. BiBo Madrid es uno de ellos. Con esta nueva carta, el restaurante vuelve a recordarnos que la gastronomía es, ante todo, un viaje que se comparte.

Y así, plato a plato, bocado a bocado, BiBo Madrid renueva su carta sin perder su esencia, invitándonos a regresar una y otra vez a ese rincón donde el sur y el mundo se encuentran en la misma mesa.

Despedida con sabor a verano

El sol se despide lentamente sobre Valdevaqueros y te das cuenta de que otro verano en BiBo Tarifa llega a su fin. Entre risas, copas y los últimos hits de Dani García que suenan de fondo, todos nos quedamos con la sensación de que algo mágico se esconde entre arena, olas y buena comida. Porque en BiBo Tarifa cada momento se siente especial: desde la primera caña hasta la última puesta de sol, todo tiene ese toque que hace que el verano parezca eterno… aunque solo sea en recuerdos. Nos vemos en 2026 en BiBo Tarifa.

El planazo que deja huella

Y es que, en BiBo Tarifa, despedirse no significa simplemente cerrar puertas, sino inmortalizar experiencias. Imagínate sentado a los pies de Valdevaqueros, mientras la música del DJ se mezcla con el sonido del mar. Entre amigos o en pareja, siempre hay algo que celebrar: un brioche de rabo de toro que se deshace en la boca, el icónico brioche cojonudo que te hace sonreír con cada bocado, un gazpacho de cerezas fresco que revive los sentidos y las croquetas, pequeñas bombas de felicidad que desaparecen antes de que puedas pedir más.

Cada plato es un hit, cada risa un recuerdo. La esencia de BiBo Tarifa está en esos detalles que convierten una tarde cualquiera en un planazo digno de recordar. La terraza, la música en vivo y el ambiente playero se combinan para crear un verano que se queda contigo incluso después de cerrar temporada.

Hasta pronto, verano

Y aunque hoy decimos adiós, no es un adiós definitivo. Nos vemos en 2026 en BiBo Tarifa, cuando la temporada vuelva a abrir sus puertas en abril y las playas de Valdevaqueros se llenen de nuevo de planes, sabores y risas interminables. Hasta entonces, nos quedamos con los recuerdos de puestas de sol que parecen pintadas a mano, de platos que todavía provocan antojos y de la promesa de que el próximo verano será aún más sabroso.

Así que guarda en la memoria ese brioche de rabo de toro, esa caña al atardecer y esa sensación de planazo perfecto. Porque cuando llegue abril de 2026, BiBo Tarifa estará lista para recibirnos de nuevo y recordarnos por qué cada verano aquí se siente como un lujo que no querrás perderte.

Hay veranos que se cuentan por días… y otros que se miden por canciones. Por brindis al atardecer. Por ese plato que no se olvida y ese ritmo que, sin darte cuenta, te pone a bailar. Así es agosto en BiBo Tarifa: una banda sonora a pie de playa con sabor a sur, a libertad, a planes que no necesitan filtros.

Aquí, entre la brisa del Atlántico y las dunas de Valdevaqueros, la vida pasa más lento. O quizá, simplemente, se vive mejor. Porque hay algo en BiBo Tarifa que te atrapa: el ambiente relajado, el vaivén de las copas, los pies casi descalzos bajo la mesa… y una agenda musical que convierte cada noche en un recuerdo.

La música empieza cuando llega el sabor

Este mes de agosto, BiBo Tarifa se convierte —aún más— en ese lugar al que uno quiere volver. La fórmula es sencilla: una reserva en la mesa, una copa fría entre las manos, algo rico que compartir… y que suene la música.

La agenda musical de BiBo Tarifa arranca fuerte el 1 de agosto con el arte de Manuel Muñoz, en colaboración especial con Águila Dorada. Un comienzo con alma andaluza y mucho duende.

Y a partir de ahí, no hay pausa. Andrés Roldán y su flamenco fusión se adueñan del mes con varios conciertos (3, 9, 24 y 29 de agosto), mientras que La Marabunda (10, 22 y 31) trae ese toque canalla que hace vibrar las noches sureñas. Negro Mate, con su estilo más rockero, pondrá la nota diferente los días 7 y 20. Y para los que buscan calor latino, el Concierto Latino (14 y 28 de agosto) es puro ritmo y sabor.

En total, 13 fechas para que el verano tenga su propia playlist. Y todas, con un solo escenario: el cielo de Tarifa pintado de rosa, las mesas al aire libre, y BiBo como epicentro de todo.

Una mesa, una copa, y música

Pero que nadie se equivoque: en BiBo Tarifa, la música empieza en el plato. Mientras suena la guitarra, el mantel se llena de bocados viajeros con alma del sur. El gazpacho de cereza con queso fresco, los brioche de rabo de toro, el sashimi de hamachi con yuzu… sabores que te llevan lejos sin moverte de la costa gaditana.

¿Y para brindar? Una carta de cócteles que da ganas de verano: desde el clásico mojito hasta creaciones de autor que maridan a la perfección con cada nota musical. Porque si algo tiene la agenda musical de BiBo Tarifa, es que invita a quedarse. A alargar la sobremesa. A dejar que la música y el buen comer hagan el resto.

El verano más sabroso se vive en BiBo Tarifa

No hay que irse lejos para sentir que estás de vacaciones. A veces, basta con una mesa a pie de playa, un poco de flamenco fusión y un plato que te haga cerrar los ojos. Porque el verano más sabroso se vive en BiBo Tarifa, entre canciones, amigos y ese algo que solo ocurre aquí.

Si estás por la zona, haz tu reserva. Si aún no has venido, ya tienes excusa. Porque cada concierto, cada plato, cada noche en BiBo Tarifa sabe a historia que merece ser contada. Y lo mejor de todo es que aún quedan muchas por escribir.

Ocho países, un pasaporte imaginario y ninguna maleta. Así es el nuevo menú de BiBo Madrid, que llega justo a tiempo para comerse el verano sin despegar.
Aquí no se pide visado, solo hambre. Porque ocho países no es un menú cualquiera, es una vuelta al mundo que empieza en julio y acaba con arroz con leche.
El verano ya está aquí, y tú sin plan. Pues ya tienes uno: ir a BiBo, sentarte tranquilo y comerte el planeta en menos de dos horas.

El mundo cabe en una mesa

El menú ocho países no tiene escalas largas ni overbooking, solo sabor. Entras en BiBo Madrid y, sin darte cuenta, estás en México. Luego Perú, luego Japón… y de repente estás mojando pan en España. Sin moverte del sitio.
No hay guía turístico, pero sí hay guacamole que se hace al momento. Y langostinos Robuchon que parecen susurrar “bonjour” al primer bocado.

Lo mejor es que puedes ir sin pasaporte. Solo necesitas ganas de probar cosas nuevas.
Y si eres de los que se ponen nerviosos con tanto cambio, tranquilo: al final siempre llega Italia a poner orden. La pasta viene con torreznos, y no, no se puede explicar. Se prueba y punto.

BiBo tiene esa magia de convertir una comida en un paseo por medio planeta. Pero sin el estrés del aeropuerto y con aire acondicionado.

El truco está en no pensarlo demasiado

Hay quien lee la carta y se bloquea. Aquí no. En el menú ocho países, viene todo pensado. Te sientas, dices “sí” y ya está. Es como una degustación sin protocolo. Llega un plato, lo pruebas. Te gusta. Llega otro, lo pruebas. Te gusta más. Y así hasta el postre.

El truco está en no pensarlo. Tú déjate llevar. Que si ceviche, que si brioche, que si tartar. No preguntes, mastica. Y si te sorprende una ensaladilla rusa con huevo de codorniz, sonríe. Aquí el mundo cabe en una ración.

BiBo Madrid no quiere que estudies la carta como si fuera un examen. Solo que disfrutes como si te hubieras ido de Erasmus sin dejar tu silla. Y cuando crees que ya no puedes más, aparece India. Con arroz con leche, claro. Pero no como lo imaginas. Más cremoso, más fresco, más… BiBo.

Verano, comida y risas: el plan infalible

El verano pide terraza, algo fresquito y un menú que te saque una carcajada. Eso lo tiene BiBo de sobra. El nuevo menú ocho países está pensado para que no hables de calor, hables de comida. Que siempre da más alegría.

Y si vas con amigos, mejor. Esto se disfruta en grupo. Se comenta cada plato. Se pelea por el último bocado. Se brinda sin motivo. El menú lo pone BiBo, la fiesta la pones tú.

Hay quien en julio busca playa. Tú busca mesa. Que el ceviche enfría más que el ventilador y el brioche da más alegría que el chiringuito.

Lo importante es salir con la sensación de haber estado en varios países sin moverse del barrio.
Eso sí que es viajar sostenible. Y sin jet lag.

Ocho países, un lugar

Si algo está claro este verano es que el menú ocho países de BiBo Madrid va a dar más vueltas que el globo terráqueo. Así que no lo pienses mucho. Desde el 7 de julio de lunes a viernes, hay mundo nuevo en cada plato.

No hace falta estudiar gastronomía internacional para entenderlo. Solo hay que tener hambre.
Y si llegas al final diciendo “qué maravilla”, ya está. Has dado la vuelta al mundo y has vuelto mejor de lo que saliste.

¿Maleta? No. ¿Pasaporte? Tampoco. ¿Reserva en BiBo? Imprescindible. Porque este verano, el viaje empieza por el estómago.

Hay lugares donde el tiempo parece detenerse, y Tarifa es uno de ellos. Aquí, cuando el viento sopla y el sol acaricia el mar, el sur se convierte en un estado de ánimo. Entre los muchos planes en Tarifa, hay uno que brilla con luz propia: dejarse llevar por el ritmo relajado del día hasta que llega ese momento mágico en el que todo se tiñe de dorado. Porque sí, si algo tiene Tarifa, además del buen tiempo y su energía vibrante, son los atardeceres que parecen salidos de una postal. Y en ese instante, justo cuando el cielo se transforma, hay un lugar donde todo cobra sentido: BiBo Tarifa.

Es difícil no enamorarse de esta ciudad donde el Atlántico y el Mediterráneo se abrazan. Aquí, el plan no es correr, sino fluir. Comienza el día con un paseo por la arena de Valdevaqueros, con el murmullo de las olas como única banda sonora. Los planes en Tarifa siempre empiezan bien si se empieza en el mar. Y después, cuando el sol comienza a subir, llega el momento de perderse por las calles del centro, donde el blanco de las fachadas contrasta con los tonos turquesa de puertas y ventanas.

El día avanza sin prisa y se agradece esa calma que solo se encuentra aquí. Tarifa es luz, pero también es sabor. Por eso, cuando el hambre aprieta y el cuerpo pide un homenaje, la respuesta es clara: BiBo Tarifa. No se trata solo de comer, sino de vivir una experiencia. Con el sello del chef Dani García, este rincón gastronómico se convierte en el punto de encuentro perfecto para quienes buscan una cocina sin fronteras pero con alma andaluza. En pleno paseo marítimo, con vistas al océano, se despliega una carta viajera que captura la esencia de todos los lugares donde ha estado el chef, sin olvidar las raíces del sur.

BiBo y Tarifa

Imagina saborear un brioche de rabo de toro o un tartar de atún rojo mientras el sol empieza a caer sobre el mar. Porque los atardeceres en BiBo Tarifa no solo se ven, se sienten. Todo se ralentiza, las conversaciones bajan de tono y el horizonte se convierte en el protagonista. Hay algo casi hipnótico en ver cómo el cielo pasa del azul al naranja, luego al rojo, y finalmente se funde con la noche. Es uno de esos planes en Tarifa que no necesitan filtros ni más palabras, porque lo dicen todo por sí solos.

Y si después de la cena aún quedan ganas de seguir, Tarifa ofrece mil formas de prolongar el día. Desde una copa con música en directo hasta una caminata bajo las estrellas, el ambiente no decae. BiBo Tarifa se convierte muchas noches en ese punto de partida para lo que venga después. Porque en esta ciudad el día nunca acaba del todo; simplemente cambia de ritmo. El buen tiempo lo permite casi todo el año, y eso hace que cada visita sea distinta pero igual de especial.

Quizá por eso tantos repiten. Porque Tarifa tiene algo que atrapa. Un magnetismo difícil de explicar, pero fácil de sentir. Y cuando alguien pregunta qué hacer aquí, la respuesta siempre incluye mar, sol y sabor. Siempre incluye Valdevaqueros, algún rincón secreto descubierto al azar, y por supuesto, una visita a BiBo Tarifa, donde la cocina se convierte en recuerdo. Donde los sentidos se afinan y los momentos se alargan.

Al final, lo que uno se lleva de Tarifa no son solo fotos, sino sensaciones. Ese viento en la cara, el sol acariciando la piel, una carcajada en una terraza, el último bocado de una cena que no quieres que termine. Los planes en Tarifa son, en realidad, una excusa para volver. Porque siempre hay un nuevo rincón por descubrir, un nuevo atardecer que te deja sin aliento, un nuevo plato que no sabías que necesitabas probar.

Tarifa es más que un destino. Es una forma de estar. Y dentro de todo lo que ofrece, BiBo Tarifa se alza como un imprescindible. Un lugar donde lo cotidiano se vuelve especial, donde cada detalle suma y donde el sur se saborea con cada bocado. Aquí, los atardeceres no son solo un espectáculo visual, sino el comienzo de una noche mágica. Y si tienes suerte, quizá te sorprendas deseando que no termine nunca. Porque en Tarifa, el mejor plan es dejarte llevar.

BiBo Tarifa vuelve a abrir sus puertas el próximo 11 de abril. Lo hace para inaugurar una nueva temporada en la playa de Valdevaqueros, uno de los rincones más especiales de la costa gaditana.

Este beach club del chef Dani García regresa con una propuesta renovada. Su carta se inspira en el producto local, la cocina internacional y los sabores del verano. Además, su programación de ocio promete convertirlo en uno de los destinos imprescindibles de Tarifa.

SEMANA SANTA CON SABOR A VERANO

BiBo Beach House arranca su sexta temporada coincidiendo con la llegada de Semana Santa. Su cocina se centra en ingredientes frescos y de temporada. Todo ello, acompañado de cócteles creativos pensados para disfrutar del buen tiempo.

Algunos de los favoritos de la carta líquida son el Mojito Asado con piña, el Apple Pie Fizz con Jack Daniels Apple, amaretto y tarta de manzana o el Cocango, elaborado con ron, azúcar de coco, chocolate blanco, piña y mango.

Cócteles ideales para brindar, relajarse y vivir la primavera en plena naturaleza.

Este espacio está completamente integrado en el entorno natural de Valdevaqueros. Además, ha sido construido con materiales sostenibles. En él, se puede disfrutar de la cocina de Dani García, la brisa marina y el sonido de las olas.

El próximo 23 de junio, BiBo celebrará la noche de San Juan, coincidiendo con su sexto aniversario. Será una velada mágica, bajo las estrellas y con rituales de deseos a medianoche. Todo ello, en un ambiente desenfadado y veraniego.

MÚSICA EN DIRECTO Y ATARDECERES

Durante julio y agosto, BiBo Tarifa ampliará su horario y abrirá todos los días para almuerzos y cenas. Además, cada semana habrá conciertos en su zona chill out, justo frente a la duna de Valdevaqueros. Música, cócteles y atardeceres únicos frente al Atlántico.

Con una ubicación privilegiada, cocina de autor y una agenda vibrante, BiBo Tarifa es el lugar perfecto para dejarse llevar por la magia del sur.

Hay momentos en los que Marbella se vuelve pura magia. Cuando el incienso se respira en el aire, la ciudad late al ritmo de los tambores y la costa se llena de luz, sabemos que ha llegado la Semana Santa. Semana Santa, planes y el arte de comer bien se funden aquí con la naturalidad de una tarde al sol. Este año, la tradición y la gastronomía se dan la mano en nuestros espacios, donde cada rincón invita a saborear la esencia de Málaga.

En Marbella, la Semana Santa es cultura, es gastronomía, es paisaje. Es ese plan perfecto que empieza con un café al sol, sigue con un arroz frente al mar, se cruza con una procesión en calle Ancha y termina con un cóctel en buena compañía. Por eso, este año, los mejores planes para Semana Santa están aquí. Sin necesidad de salir de la ciudad, sin renunciar al sabor, con toda la emoción que Málaga guarda para estos días tan especiales.

Comer en Marbella

Desde la tradición más pura hasta la innovación en la mesa, nuestras marcas están listas para acompañarte. Porque cada procesión tiene su pausa, y cada emoción, su bocado. En Marbella, los recuerdos también se comen.

En Tragabuches Marbella, la Semana Santa se vive con nostalgia y cuchara. En pleno corazón de la ciudad, cuando los pasos recorren las calles y el murmullo se convierte en emoción, nuestro restaurante se convierte en refugio. Comer en Marbella aquí, cobra otro sentido: es rendir homenaje a la cocina de siempre, la que huele a casa. “Andalucía en la mesa”, recoge el alma de cada guiso y la convierte en ritual. Ideal para los que buscan hacer una parada entre procesiones, sin renunciar al sabor de lo auténtico.

Opciones para no aburrirse

Y si decides escapar del bullicio y te dejas llevar por la brisa del Atlántico, BiBo Tarifa te espera con el alma del sur más libre. Su cocina desenfadada, viajera y llena de color es un guiño a los que entienden la Semana Santa como una celebración en movimiento. Aquí los planes se mezclan con cócteles que saben a verano adelantado. Si buscas planes diferentes en Semana Santa, nada como poner rumbo a Tarifa y descubrir la versión más nómada y divertida de BiBo.

Leña, por su parte, se enciende con la fuerza del fuego y del ambiente. Cuando cae la noche y Marbella se viste de mantilla, Leña se convierte en punto de encuentro. Aquí el carbón y la brasa cuentan su propia pasión. Perfecto para quienes, tras un día de emoción y tradición, quieren saborear la intensidad de una carne al punto justo, acompañada de buen vino y conversación. Porque Semana Santa y planes en Marbella no son solo procesiones: también son cenas que se recuerdan.

Para quienes se escapan a la playa y quieren un plan con vistas, Lobito de Mar lo pone fácil. Cerca del mar, sin necesidad de alejarse del centro, el tapeo se convierte en arte. Desde unos boquerones al limón hasta el famoso arroz con carabineros, comer en Málaga aquí, significa rendirse al producto y al sabor. Ideal para quienes viven la Semana Santa sin prisas, entre paso y paso, con el sonido del mar de fondo.

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