El invierno todavía se disfruta en la mesa y el próximo 12 de marzo Tragabuches Marbella lo celebra con una colaboración que une dos territorios a través de uno de los grandes platos de cuchara de la cocina española. Diego López, “Moli”, alma del restaurante gallego La Molinera en Lalín, viajará a Marbella para cocinar junto al equipo de Tragabuches y presentar el emblemático cocido de Lalín en un menú especial diseñado para la ocasión.

La propuesta se construye como un recorrido progresivo que enlaza el universo andaluz de Tragabuches con la tradición gallega de La Molinera. El menú arranca con una Gilda XL, homenaje al aperitivo clásico y al ritual de barra que abre el apetito, y continúa con quisquillas acompañadas de jugo de pimientos de Padrón. El tercer pase mira al sur con tomate de invierno y tartar de atún rojo de Almadraba.

Después, llega el protagonista absoluto de la jornada: el cocido de Lalín, servido con el rigor que exige una receta considerada patrimonio culinario gallego. El cierre dulce lo firma la torrija pensada para prolongar la sobremesa y redondear la experiencia.

El cocido de Lalín es un ejercicio de equilibrio donde cada elemento encuentra su lugar. Grelos, garbanzos, patatas que absorben el caldo y conviven con distintas piezas del cerdo trabajadas con cocciones largas: lacón, cacheira, panceta, costilla, tocino y dos variedades de chorizo de carne y de cebolla. El caldo actúa como hilo conductor del conjunto y da sentido a cada vuelco. En Tragabuches se respetará la estructura tradicional del plato, entendiendo el guiso como una experiencia completa que se disfruta por pases.    

Esta colaboración propone un encuentro honesto entre dos maneras de entender la cocina que comparten valores esenciales como producto, técnica y memoria gastronómica entendida en presente. El espíritu de Tragabuches, ligado a la temporada y a la identidad andaluza, dialoga así con el rigor del recetario gallego que defiende La Molinera en una cita pensada para celebrar el invierno desde la mesa.   

Reservar cocido La Molinera en Tragabuches Marbella – 12 de marzo

El Día de Andalucía, este año cae en sábado, y Tragabuches abre sus puertas desde primera hora para celebrar con un desayuno que no es solo comida: es un homenaje.
Despertar aquí significa empezar el día con calma, sin prisas, dejando que los aromas de pan recién hecho, aceite de oliva y café recién molido inviten a quedarse un rato más.

Un desayuno que lo tiene todo

El desayuno andaluz en Tragabuches es pura tentación.
Desde la tostada con tomate, aceite de oliva y jamón ibérico hasta el clásico mollete con manteca y jamón.
No falta el aceite virgen extra que brilla en cada bocado y los embutidos artesanos que saben a territorio.
Todo servido con productos de temporada y esa dedicación que hace que cada detalle cuente.

plato Tragabuches

Para acompañar cada sabor

Un desayuno así pide compañía líquida: café de calidad, zumos naturales y un toque de tradición con chocolate a la taza, cremoso y reconfortante.
Porque en Tragabuches, desayunar no es solo llenar el estómago, es celebrar los pequeños rituales que hacen que Andalucía se sienta cerca, incluso en Madrid.

Una experiencia que invita a quedarse

Sentarse a disfrutar de este desayuno andaluz es dejarse llevar.
Conversaciones pausadas, risas y miradas cómplices acompañan cada plato.
Es un momento para saborear sin prisa, para empezar el sábado con energía y buen humor, y para celebrar la cultura y la gastronomía de nuestra tierra.

Celebra el Día de Andalucía con nosotros

Este sábado, Tragabuches invita a vivir la esencia de Andalucía desde el primer bocado.
Un desayuno pensado para quienes aman comer bien, para quienes disfrutan de los rituales de la mañana y para quienes buscan un plan especial que combine tradición y sabor.

Porque el Día de Andalucía en Tragabuches no es solo un desayuno, es un recuerdo que empieza a construirse desde el aroma del café hasta la última miga de pan.

Hay encuentros que nacen del respeto. Por el producto, por el recetario de siempre y por el tiempo que exige hacer las cosas bien. El próximo jueves 19 de febrero, Tragabuches Madrid abre su cocina para vivir uno de esos encuentros irrepetibles: una cena a cuatro manos junto a El Pedrusco de Aldealcorvo, referente absoluto de la cocina tradicional castellana en Madrid.

Una noche pensada para sentarse a la mesa sin prisas y dejar que el fuego marque el ritmo. Porque cuando dos cocinas que creen en el sabor se encuentran, el resultado habla por sí solo.

Dos territorios, una misma manera de entender la cocina

En esta ocasión, Gonza de Pedro, chef de El Pedrusco de Aldealcorvo, se traslada a la cocina de Tragabuches para cocinar junto a su equipo un menú diseñado exclusivamente para esta fecha. Una propuesta que dialoga entre Castilla y Andalucía, entre el horno de leña y la despensa del sur, siempre desde una cocina reconocible, honesta y profundamente ligada a la tradición.

Aquí no hay artificios innecesarios. Hay técnica, hay memoria y hay producto tratado con respeto.

Un menú que se construye plato a plato

La experiencia arranca con jamón Cinco Jotas y regañá, como declaración de intenciones. Le siguen el tomate de invierno y un tartar de atún rojo de Almadraba Gadira, fresco y preciso, antes de entrar en platos de mayor profundidad.

Los guisantes con jugo de cocido, yema de huevo y caviar abren el camino a uno de los pases más representativos del encuentro: el judión al horno de leña con velo de papa ibérica, un plato que conecta directamente con el alma de El Pedrusco de Aldealcorvo.

Como plato principal, el protagonista es claro y sin rodeos: cochinillo asado con patatas panaderas, un homenaje al asado tradicional castellano y al dominio del fuego.

Dulces que cierran el círculo

El final mantiene el hilo conductor de toda la cena. Cocina clásica, fuego y sabor. Natillas a la brasa y profiterol de avellana y chocolate ponen el broche a una experiencia que se recuerda más allá del último bocado.

Maridaje para acompañar la experiencia

La cena contará con un maridaje especialmente seleccionado para acompañar cada plato, con la posibilidad de optar por un maridaje premium para quienes quieran llevar la experiencia un paso más allá.

Una noche que solo sucede una vez

Con este nuevo A4 Manos, Tragabuches continúa su apuesta por encuentros gastronómicos puntuales, invitando a cocineros con una forma de entender la cocina afín, para compartir mesa, oficio y territorio.

Una cita irrepetible. Solo una noche. Solo el 19 de febrero.
Y la oportunidad de vivir cómo dos cocinas se encuentran alrededor del fuego.

Volver a sentarse a la mesa

Enero devuelve el ritmo, las agendas llenas y los días ordenados, pero también trae una oportunidad silenciosa: redescubrir el placer cotidiano de comer bien. Porque la rutina sabe mejor en Grupo Dani García, incluso cuando el despertador suena pronto y el calendario no da tregua. Volver al trabajo no significa renunciar al disfrute, sino aprender a encontrarlo entre semana, en una mesa bien puesta y un plato que reconforta.

Comer bien también es rutina

Hay algo especial en regalarse una pausa a mediodía, en salir de la oficina y cambiar el ruido por conversación y sabores reconocibles. Por eso, la rutina sabe mejor en Grupo Dani García, donde la carta mantiene su carácter y los menús del día se integran con naturalidad. Aquí, comer fuera deja de ser una excepción y se convierte en parte del ritmo diario, sin prisas, sin excesos y con intención.

Leña y el fuego que ordena los días

En Leña Madrid, Marbella y Barcelona, el fuego sigue marcando el compás, incluso cuando la semana avanza rápida y sin margen.

Su carta mantiene esa personalidad directa y sin artificios, donde las brasas hablan claro y cada elección resulta fácil.

El Steak Menu se presenta como un refugio entre semana, equilibrado y rotundo, pensado para quienes quieren comer bien sin alargar el reloj. Una pausa firme, sabrosa y precisa, que hace que volver a la rutina tenga otro sabor.

Tragabuches y la calma del sur

Tragabuches Marbella y Madrid proponen una rutina más cercana, donde la mesa se vive como un espacio de calma y reconocimiento. Su carta conecta con la memoria y el producto, recordando que comer bien también es volver a lo esencial. Andalucía en la mesa resume ese espíritu diario, con platos que reconfortan y sabores que acompañan sin imponerse. Una forma de cuidarse entre semana, sin complicaciones, como en casa, pero mejor.

BiBo y el ritmo que no se pierde

En BiBo Madrid, la rutina no apaga la energía, sino que la transforma en planes ágiles y llenos de sabor. Su carta conserva ese punto viajero y desenfadado que convierte cualquier mediodía en algo distinto. El Fast Good Menu encaja con naturalidad en la semana, rápido sin ser simple y sabroso sin perder carácter. Ideal para quienes quieren comer bien sin desconectarse del pulso de la ciudad.

El lujo de lo cotidiano

Volver a la rutina también es aprender a disfrutar de lo que se repite, de lo que acompaña y de lo que sostiene los días. Por eso, la rutina sabe mejor en Grupo Dani García, cuando comer bien deja de ser un plan puntual y se convierte en costumbre. Porque al final, sentarse a la mesa sigue siendo la mejor forma de empezar cualquier semana.

Las tapas andaluzas son una de las expresiones culinarias más reconocidas del país. Desde recetas tradicionales hasta creaciones reinterpretadas, las tapas típicas andaluzas combinan frescura, producto local y mucha personalidad. En este recorrido exploramos algunas de las propuestas más emblemáticas, incluyendo tapas andaluzas frías y elaboraciones más contundentes que forman parte de la identidad gastronómica del sur.

¿Qué es una tapa?

La tapa es mucho más que un pequeño plato: es una forma de socializar, de compartir mesa y conversación. En Andalucía, este concepto alcanza su máximo esplendor. Puede ser un bocado frío o caliente, sencillo o elaborado, pero siempre cumple una función esencial: disfrutar del sabor sin necesidad de una comida formal. Las tapas permiten probar diferentes recetas, explorar matices y conectar con la esencia de la gastronomía local.

La tradición en un solo bocado

Las tapas tradicionales andaluzas comparten un origen humilde y un sabor profundo. Entre las más representativas destacan:

  • Salmorejo cordobés: denso, cremoso y coronado con jamón y huevo. Un imprescindible entre las tapas frías.
  • Ensaladilla rusa de jamón ibérico: melosa y equilibrada, con un toque de intensidad que la hace única.
  • Croquetas de pringá: auténtico sabor de puchero andaluz en un bocado crujiente.
  • Croquetas de jamón ibérico: un clásico eterno con textura perfecta y profundo aroma a ibérico.

Cada una de estas tapas es un guiño a la cocina de siempre, a los guisos lentos y a las recetas heredadas.

ensaladilla rusa con tacos de jamón

El producto como protagonista

Andalucía honra la calidad de su materia prima, y sus tapas son la mejor prueba:

  • Salpicón de pulpo con cebolleta y mucho aceite: fresco, ligero y con AOVE como hilo conductor.
  • Anchoas 00 de Santoña con AOVE y tostas: puro producto, puro mar.
  • Láminas de rubia gallega curada con jugo de trufa negra: tradición y elegancia en perfecta armonía.
  • Steak tartar tradicional con alcaparrones de Jaén: sabor intenso con un toque andaluz gracias a encurtidos y aceites locales.

Los ibéricos: símbolo del sur

Ningún recorrido por las tapas típicas andaluzas estaría completo sin los imprescindibles ibéricos:

  • Jamón de bellota 100% Ibérico
  • Paleta de bellota 100% Ibérica
  • Lomito de presa de bellota 100% Ibérico
  • Salchichón de bellota 100% Ibérico
  • Chorizo ibérico de bellota 100% Ibérico

Son tapas que destacan por sí solas: autenticidad, técnica y excelencia en cada corte.

Tapas que definen el carácter del sur

Frías, calientes, clásicas o reinterpretadas, las tapas andaluzas son reflejo de una cultura gastronómica generosa, arraigada y vibrante. Cada bocado cuenta una historia y revela el alma del territorio.

Todas estas elaboraciones forman parte de la propuesta culinaria de Tragabuches de Dani García, donde la tradición andaluza se vive, se respira y se saborea en cada plato, tanto en Marbella como en Madrid.

No hace falta cruzar una puerta con llave para volver a casa. A veces, basta un aroma, un sabor, una mesa que te acoge sin preguntas. En Tragabuches, cada plato tiene algo de refugio, de raíz, de abrazo. No hay artificios. Solo producto, alma andaluza y cocina que emociona. Porque sí, comer en Tragabuches es volver a casa, aunque sea la primera vez que entras.

Raíces que se sirven en el plato

La historia de Tragabuches no se entiende sin hablar del origen. De aquel primer restaurante que marcó el inicio del universo Dani García, y de esta nueva versión que, más que un regreso, es una declaración de principios. Aquí se cocina con verdad. Con ingredientes que hablan andaluz, con tiempos que respetan la naturaleza del producto y con una intención clara: reconectar. Desde el pan hasta el último bocado del postre, comer en Tragabuches es volver a casa porque todo sabe a esencial.

Producto, sabor y emoción

Hay platos que no necesitan explicación. Que llegan a la mesa con un lenguaje universal: el del sabor que emociona. En Tragabuches, el producto de temporada lo es todo. Verduras que aún conservan el brillo de la tierra, pescados frescos, carnes nobles… cada uno tratado con mimo, con respeto, con intención. No se viene aquí a probar la técnica, se viene a sentir. Y en cada plato, hay algo que te recuerda a ti.

La mesa como lugar de encuentro

Comer en Tragabuches no es solo una experiencia gastronómica. Es una sensación. La de estar en un lugar donde todo tiene sentido. Donde no hace falta hablar alto, ni vestir de gala. Donde te sientas, respiras hondo y piensas: “aquí, sí”. Por eso, comer en Tragabuches es volver a casa. Porque es el tipo de sitio al que no solo se va, se vuelve. Una y otra vez.

Aunque se pasen el día salvando el mundo, hasta los superhéroes necesitan un buen almuerzo. Y si tuvieran un día libre en Madrid, Marbella o Tarifa, no irían a la Torre Stark. Irían a comer. Porque entre universos paralelos y batallas galácticas, hay una verdad inquebrantable: nada supera a una buena comida en Grupo Dani García.

Imagina la escena. Tony Stark aparcando su coche frente a BiBo Madrid con el mismo estilo con el que aterriza en Mónaco. Thor llegando con su martillo a Leña como si fuera parte de la decoración. Y Lobezno… bueno, él no reservaría. Simplemente entraría y pediría lo suyo.

BiBo Madrid: sabores para trotamundos (y genios multimillonarios)

Qué pediría Iron Man en BiBo Madrid
 Tony Stark lo tiene claro: elige BiBo por su ambiente internacional, su vibra chic y esa carta que es un viaje sin despegar del asiento. Se decantaría por un brioche de rabo de toro con salsa Bull, un guacamole preparado al momento —porque la perfección no espera— y lo acompañaría con champán, claro. No por presumir. Bueno… tal vez sí.

Y Peter Parker, si cuela con su carné de estudiante, también pediría BiBo Tarifa.
 Es joven, curioso y con hambre perpetua. Lo suyo sería un tartar de atún de Barbate, una tapa japonesa «porque suena a ciencia» y una Coca bien fría para brindar con MJ por sobrevivir otro semestre.

Leña Marbella: donde los héroes rugen

Thor en Leña Marbella
 No necesita menú. Solo una mesa al lado del fuego. En Leña, el dios del trueno encuentra su lugar. Un chuletón digno del Valhalla, costillas que se deshacen con la mirada y brasas que chispean como el mismísimo Mjölnir. De beber, hidromiel. O algo que se le parezca.

Lobezno, por supuesto, elige Leña Madrid
 Silencioso, intenso y con cero tolerancia a platos tibios. Él pediría el steak tartar con un toque salvaje, y quizás unas croquetas… si está de buen humor. No comparte. Ni comida ni mesa.

Tragabuches Marbella: tradición con traje de gala

Black Panther se siente en casa en Tragabuches
 Elegante, con valores profundos y un respeto absoluto por lo auténtico. T’Challa encontraría en Tragabuches la armonía perfecta: cocina de raíz, ingredientes con historia y un gazpacho frío que le recuerda que el lujo está en lo simple. ¿Su plato estrella? Un guiso servido en cazuela, de esos que huelen a verdad.

Lobito de Mar: un festín para viajeros estelares

Doctor Strange en Lobito de Mar Madrid
 Es misterioso, calculador y con gustos refinados. Aquí no hay capas, pero sí ceviches que rozan la magia, chirlas al vino manzanilla y un arroz seco de marisco que abre portales sensoriales. Pediría una copa de vino blanco y se quedaría observando el plato como si leyera su destino.

Capitana Marvel aterriza en Lobito de Mar Marbella
 Y no pide poco. Ostras, baby burger de atún, arroz al sarmiento… y tarta de queso para cerrar la misión con gloria. Poderosa, sí. Pero también con debilidad por el buen producto y la sobremesa sin prisas.

¿Y tú, qué pedirías?

Puede que no tengamos un escudo como el de Capitán América ni poderes como Wanda, pero sí algo igual de importante: el gusto por comer bien. En Grupo Dani García, cada restaurante es una experiencia distinta, como un universo propio dentro del multiverso del sabor.

Qué pedirían los superhéroes en Grupo Dani García no es solo una fantasía. Es una excusa perfecta para mirar la carta con otros ojos, para elegir platos como quien elige su próxima misión. Porque aquí no se salva el mundo. Se saborea.

Y si aún no lo tienes claro, piensa como un vengador: elige restaurante, haz tu reserva y únete a la liga más deliciosa del planeta.

Marbella no se visita. Se vive. Se saborea. Desde que amanece hasta que cae el sol, tiene ese magnetismo andaluz que mezcla lujo, autenticidad y alegría sin esfuerzo. Aquí, cada plan puede ser una postal. Y si solo tienes un día, lo ideal es vivirlo sin prisas y con mucho apetito. Porque un día perfecto en Marbella empieza con mar, sigue con sol, y se termina como debe ser con un buen festín, o varios.

Paseo entre buganvillas y café con calma

Empieza la mañana en el casco antiguo, donde las fachadas blancas y los balcones floridos te saludan en cada esquina. Aquí, el desayuno no es un trámite: es una pausa deliciosa. Café con leche, pan artesanal con aceite andaluz y tomate del bueno. Nada como eso para entender que en Marbella la vida se vive despacio.

Playa, paseo marítimo o mercadillo

Puedes seguir hacia el mar, dar un paseo por la arena o descubrir algún mercadillo escondido entre urbanizaciones con encanto. Marbella tiene alma costera, pero también rural, chic y mediterránea a partes iguales. Cada calle es una invitación a improvisar.

Comida con sabor a sur en Tragabuches Marbella

La hora del almuerzo merece una mesa que hable andaluz. Y no hay mejor opción que Tragabuches, un homenaje a la cocina tradicional del sur, con productos de kilómetro cero y recetas con alma.

Aquí todo empieza con un sofrito. Con aceite de oliva que sabe a sol. Con platos que te recuerdan a casa aunque no seas de aquí. Prueba su ensaladilla rusa, su menú del día, o un guiso que parece hecho por una abuela con estrella Michelin. Andalucía se saborea en cada plato, y Tragabuches lo confirma con elegancia y fondo.

Siesta, piscina o paseo entre boutiques

Después de comer así, el cuerpo pide calma. Puedes darte un chapuzón, tumbarte al sol, o explorar las tiendas del centro o Puerto Banús. Lo importante es que lo hagas con la tranquilidad que solo llega después de un buen almuerzo y una copa de vino.

Tardeo marino en Lobito de Mar

A medida que baja el sol, el plan perfecto está en Lobito de Mar, ese restaurante que interpreta el espíritu del chiringuito clásico, pero lo eleva a otro nivel. Aquí el mar no se impone, se insinúa. Y se sirve en forma de ensaladas frescas, mariscos del día, boquerones con carácter y arroces que huelen a vacaciones.

Es el sitio ideal para un «tardeo» con acento salino: un vino blanco bien frío, una ración para compartir y ese murmullo de gente feliz que solo se escucha donde se come bien.

Cena entre brasas en Leña

Y cuando crees que el día no puede ir a más, llega Leña. El templo de la brasa. El fuego como técnica, como emoción, como espectáculo. Aquí, la carne madurada se trata como oro. Las verduras tienen carácter. Y cada plato es un equilibrio entre fuerza y elegancia.El fuego es el secreto en Leña, pero también lo es el ritmo del servicio, la estética del local, la sensación de estar donde todos quieren estar. El lugar perfecto para cerrar el día con un brindis, una sobremesa larga y la promesa silenciosa de volver.

Si eres de los que revisan su horóscopo antes de salir de casa o te sabes de memoria tu carta astral, este artículo es para ti. Porque no es lo mismo ser un Leo con hambre que un Cáncer en busca de confort food. Y si hay algo que Dani García sabe hacer bien (además de cocinar como los ángeles), es tener un restaurante para cada gusto, cada momento… y sí, también para cada signo.

¿Quieres saber cuál de los restaurantes del universo Dani García —Leña, Bibo, Tragabuches o Lobito de Mar— es tu match gastronómico ideal? Sigue leyendo, porque el zodiaco tiene algo que decirte.

Acuario (20 de enero – 18 de febrero)

Creativos, distintos y con alma libre, los Acuario necesitan algo fresco, ligero y fuera de lo común. Lobito de Mar tiene esa esencia del sur, del mar y de la libertad. Tapas marineras, cocina costera y una carta que cambia según lo que trae la marea. ¡Perfecto para espíritus libres!

Piscis (19 de febrero – 20 de marzo)

Sensibles, románticos y amantes del agua, los Piscis van a encontrar su refugio en Lobito de Mar. Aquí todo fluye: el ambiente, la carta, los sabores del mar. Es el sitio ideal para dejarse llevar, soñar un poco y saborear la vida sin prisas.

Aries (21 de marzo – 19 de abril)

Valientes, impulsivos y con un carácter de fuego, los Aries necesitan un restaurante con fuerza, personalidad y, por supuesto, brasas. Por eso, si eres Aries, Leña es tu sitio. El fuego, la intensidad de los sabores ahumados y la carne hecha al punto perfecto te conquistarán desde el primer bocado. Aquí no se viene a dudar: se viene a devorar.

Tauro (20 de abril – 20 de mayo)

Los Tauro son amantes del placer, del confort y de todo lo que tenga un toque de tradición con elegancia. Tragabucheses el restaurante de Dani García que rinde homenaje a las raíces, a los guisos de siempre y a los productos de temporada. Ideal para los que no tienen prisa y disfrutan cada cucharada como si fuera la última.

Géminis (21 de mayo – 20 de junio)

Géminis es el signo más curioso y divertido del zodiaco. Nunca paran quietos, y eso también se nota en el paladar. Por eso, si eres Géminis, tu sitio es Bibo. Un viaje gastronómico sin escalas, lleno de sabores del mundo, platos para compartir y una atmósfera con mucho rollo. ¿Un ceviche por aquí? ¿Un brioche por allá? En Bibo, no tienes que elegir solo una cosa. ¡Como a ti te gusta!

Cáncer (21 de junio – 22 de julio)

Emotivos, familiares y amantes de los sabores que les recuerdan a casa, los Cáncer necesitan un restaurante que abrace. Tragabuches vuelve a aparecer porque, sinceramente, pocos sitios tienen esa combinación de tradición, mimo y calidez. Un arroz con navajas, un guiso como el de la abuela, y una copa de vino mirando el mar (si estás en Marbella) y ya tienes el plan perfecto.

Leo (23 de julio – 22 de agosto)

Los Leo necesitan brillar. Siempre. Son intensos, teatrales y les encanta lo mejor de lo mejor. Si eres Leo, no puedes dejar pasar la experiencia de ir a Leña. Desde su diseño espectacular hasta sus cortes premium, aquí todo está pensado para impresionar. Y tú, que amas ser el centro de atención, estarás en tu salsa.

Virgo (23 de agosto – 22 de septiembre)

Organizados, detallistas y amantes de lo natural, los Virgo buscan una experiencia donde el producto hable por sí solo. Lobito de Mar es el lugar ideal para ellos: mariscos fresquísimos, pescado del día y un ambiente relajado pero sofisticado. Sin artificios, pero con todo el sabor.

Libra (23 de septiembre – 22 de octubre)

Los Libra son sociables, coquetos y amantes de la estética. Necesitan un sitio bonito, con buena vibra, y platos que entren por los ojos. Bibo lo tiene todo: una decoración de revista, una carta variada y un ambiente que invita a la charla, al brindis y a la foto perfecta para Instagram.

Escorpio (23 de octubre – 21 de noviembre)

Misteriosos, intensos y apasionados, los Escorpio necesitan un restaurante con carácter, donde los sabores no pasen desapercibidos. Leña es perfecto para ellos, con su estética sofisticada, su cocina potente y su toque dark. Si eres Escorpio, aquí te vas a sentir como en casa.

Sagitario (22 de noviembre – 21 de diciembre)

Viajeros del zodiaco, los Sagitario buscan experiencias nuevas y emocionantes. Para ellos, Bibo es un parque de atracciones gastronómico: cocina de todos los rincones del mundo, un menú cambiante y un espíritu aventurero. Ideal para paladares sin miedo.

Capricornio (22 de diciembre – 19 de enero)

Clásicos, sobrios y amantes de la excelencia, los Capricornio sabrán valorar la propuesta de Tragabuches. Cocina con raíz, platos honestos y una puesta en escena que no necesita excesos. Aquí lo importante es la calidad, como a ellos les gusta.

Entonces, ¿a qué restaurante de Dani García deberías ir según tu signo del zodiaco? Ya tienes la respuesta estelar. Ahora solo falta que reserves y dejes que el destino (y el paladar) hagan el resto.

¿Y tú? ¿Estás de acuerdo con lo que dice tu signo? ✨

En Tragabuches estamos a punto de dar un giro. Uno elegante, muy andaluz y con sabor a campo. Tradición, KM0 y sabor andaluz: así se reinventa Tragabuches.

A partir del 9 de julio en Marbella y del 16 en Madrid, decimos adiós (pero solo un poco) a la carta tradicional pero Andalucía, los ingredientes locales y las recetas con alma, siguen siendo los protagonistas.

Un viaje al origen, sin salir del restaurante

Tragabuches nació para rendir homenaje a lo que somos. Al aceite de oliva que sabe a sol. Al tomate que huele a huerta. Y al guiso que empieza con un sofrito lento. Porque el lujo está en lo simple. En el pan recién horneado. En el gazpacho frío que sabe a infancia. Y en ese estofado que huele a casa de abuela.

¿Y quién era Tragabuches?

Para los que no lo sepan, Tragabuches no es solo un nombre con arte. Fue un bandolero. De los de la sierra. Torero, cantaor y fugitivo. Dicen que mató por despecho, que escapó por amor y que vivió cantando por los caminos. Un personaje de leyenda. Andaluz hasta las cejas. Y si algo nos inspira de él, no es su vida delictiva. Es su autenticidad. Su libertad. Su forma de vivir sin pedir permiso. Así cocinamos aquí. Tragabuches no es un restaurante cualquiera. Es un homenaje vivo a Andalucía. A su historia, su tierra y su forma de sentarse a la mesa.

La pizarra del día: fresco, ligero y con acento del sur

En Tragabuches, el verano se escribe con tiza. Y sabe a mar. Cada día, nuestra carta se renueva con propuestas ligeras, frescas y llenas de sabor. No hablamos de platos pesados ni de guisos eternos. Aquí se viene a comer bien sin renunciar al verano. Con recetas que refrescan y productos que llegan directos del puerto o la huerta.

La pizarra marca el ritmo. Cambia según lo que traiga el mercado, según lo que brille esa mañana en la lonja. Porque si algo nos gusta en Tragabuches es cocinar lo que toca, cuando toca. Y todo, claro, con ese punto andaluz que se nota, pero no se impone. Ligero, pero con alma. Tragabuches se reinventa desde lo sencillo. Desde el producto. Desde la tradición. KM0 y sabor andaluz, servidos con elegancia y una sonrisa.

Alta cocina con alma de patio

Nuestro público es exigente. Le gusta comer bien. Pero también quiere autenticidad. Y eso es justo lo que ofrecemos. Esta nueva etapa no es menos sofisticada. Al contrario. Es un lujo que no se finge. Una elegancia que nace de la tierra. Porque Tragabuches siempre ha sido eso: un lugar donde la tradición se sube a la mesa con traje nuevo. Pero sin perder el acento.

Andalucía a bocados

Este nuevo concepto es, sobre todo, una declaración de amor. A nuestra tierra. A sus sabores. Y a la gente que los cultiva, pesca o elabora. Cada cucharada lleva un trozo de Andalucía. Cada plato cuenta una historia. Y cada día, esa historia cambia un poco. Porque tradición, KM0 y sabor andaluz: así se reinventa Tragabuches.

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