Hay sabores que no entienden de estaciones. Que se te quedan pegados al paladar como la sal a la piel tras un baño en el mar. Y aunque el calendario marque septiembre, en Lobito de Mar Madrid, el verano no acaba. Se queda servido en cada plato, en cada arroz, en cada copa que se alza como si la sobremesa fuera eterna.
Porque hay formas de alargar las vacaciones sin salir de la ciudad. Y la más sabrosa empieza al sentarse a la mesa, pedir sin prisas y dejar que el Mediterráneo haga lo suyo.
El mar en la capital, sin billete de ida
Madrid tiene su propio refugio costero. Y no, no hace falta GPS para llegar. Lobito de Mar lo ha hecho posible desde 2019: traer el sur, el salitre y la brisa en formato bocado. Aquí, cada servicio es una escapada breve, pero intensa. No hay playa, pero sí ceviche. No hay sombrilla, pero sí copas largas, risas lentas y platos que huelen a chiringuito elegante.
Porque un verano que no se va empieza en la barra y termina en el arroz seco de marisco con ese fondo que lo dice todo sin palabras. O en el carpaccio de atún con huevos fritos al ajillo, ese plato que ya es tradición, deseo y costumbre. Uno de esos que despierta el apetito… y algún recuerdo.

Sabor a vacaciones, aunque sea lunes
No hace falta estar de viaje para sentirse lejos del ruido. En Lobito, el mood cambia al primer bocado. Quizá sea la ensaladilla de anguila ahumada que desarma hasta el alma más seria. O las chirlas salteadas con manzanilla que te hacen cerrar los ojos, solo por el placer de saborearlas en silencio.
Los almuerzos de entre semana se visten de arroz al sarmiento, de lubina con piel crujiente o de burger de atún con canónigos que entra como una caricia. Y el postre… bueno, la tarta de queso fresco no necesita defensa. Solo ganas.
Porque sí, el verano que no se va en Lobito de Mar es también ese en el que el tiempo no apremia. Donde nadie mira el reloj. Y donde, por un rato, uno se olvida de la rutina y vuelve a ese momento de playa, de sobremesa sin fin, de copa al sol.
Que septiembre te pille con hambre
Mientras algunos guardan la sombrilla, aquí seguimos sirviendo vacaciones a la carta. Porque el mar no se va, ni el buen sabor tampoco. Y en Lobito, septiembre es solo una excusa para seguir celebrando lo que nos gusta: comer rico, compartir sin prisa y brindar por los días largos… aunque ya anochezca un poco antes.
Así que si este mes se te hace cuesta arriba, ya sabes dónde refugiarte. En Lobito de Mar Madrid, el verano no se va: se come.